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La Comarca

Por valles y zonas

Valle de Chistau

El Cinqueta es uno de los primeros afluentes del Cinca de cierta envergadura, nace a los pies del Macizo del Posets y recorre todo el valle. El Parque Natural Posets-Maladeta distribuye parte de su territorio en este agreste valle, uno de los escasos reductos del aragonés, en la variante "chistabín".




Con sus 1442 m de altitud, Gistaín (Chistén) es el pueblo más alto de la comarca, y uno de los pocos que cuenta con tres torres en su casco urbano. Dos de ellas son de carácter defensivo y pertenecen a casas infanzonas de los siglos XVI-XVII; la de Casa Tardán tiene hasta seis plantas en su interior. La tercera pertenece a la iglesia de San Vicente, del siglo XVI.

A pocos metros del pueblo se encuentra el mirador de la "Cruz de Puyadase", desde donde se puede disfrutar de una magnífica vista de la ribera del Cinqueta y del macizo de Cotiella.

La zona de prados de Es Plans y Viadós, con sus típicas bordas con tejado de pizarra roja, es uno de los parajes más bellos de este valle. La pista forestal que lleva hasta ellos discurre paralela al Cinqueta, ofreciendo una sucesión constante de hermosas vistas.




En una de las empinadas calles de San Juan de Plan (San Chuan de Plan) se encuentra su Museo Etnológico, que lleva más de veinte años exhibiendo una buena colección de piezas y utensilios de uso cotidiano en otros tiempos.

A escasos metros de la carretera que lleva a Gistaín, el Puen Pecadors (Puente de los Pecadores) salva un impresionante estrecho de más de 50 m de altura. Desde allí, según cuenta la tradición, eran arrojados al vacío malhechores y contrabandistas.




En la parte más baja y llana del valle, el pueblo de Plan ha sufrido importantes cambios en las últimas décadas. Pese a ello, sigue conservando bellas muestras de arquitectura tradicional, como la fachada de Casa Turmo o el portal renacentista de Casa Ballarín. También merecen la atención la torre defensiva del siglo XVI y la iglesia de San Esteban.




Después de los Llanos de Plandescún, el cauce del río se estrecha y se vuelve abrupto, flanqueado por impresionantes paredes verticales de roca caliza que forman el llamado paso de "La Inclusa".

Sin, Señes y Serveto son conocidos como "La Comuna", pues en otros tiempos unieron sus economías e intereses con el fin de fortalecerlos. Destacan el molino y la serrería de Sin, así como su iglesia, del siglo XVII que conserva en su interior a "Tiburcio", una momia del XVII. Estos pueblos, estratégicamente situados en la parte más alta y solanera del valle, constituyen un entorno bucólico agropastoril.



Desde Saravillo parte la pista que nos acerca a uno de los parajes más bellos de la comarca. La Basa de la Mora (o Ibón de Plan), lugar en el que en la mágica noche de San Juan, según cuenta la leyenda, surge del agua una princesa mora.




Notas/Curiosidades:
En Gistaín se acuñó moneda (Ceccas de Gistaín) en la época visigoda.