ARTE RUPESTRE

Enclave:

Cueva Drólica

  • Localidad :Sarsa de Surta
  • Municipio :Aínsa-Sobrarbe
  • Cota :1.220 m
  • Protección :
  • Secuencia Cultural :Edad de Bronce antiguo

DESCARGAS

ENLACES

    Descripción

    La cueva de abre en una ladera abancalada de la Sierra de Sevil, dominando el valle de Sarsa de Surta.

    Se trata de una cavidad en forma de tubo, larga y estrecha, con un desarrollo cercano a los 80m, que presenta dos galerías superpuestas.

    El acceso se realiza por la superior, mediante una angosta boca acondicionada por el ser humano, que da paso a la zona vestibular, con un relleno relativamente seco y superficie plana, en la que son evidentes los acondicionamientos humanos como muretes de cierre junto a las simas o bancos de piedra seca junto a las paredes.

    Una pendiente da paso a la sala final, de suelo ascendente, revestido por arcillas muy húmedas y adhesivas, parcialmente recubiertas por una costra de carbonatos.

    A la galería inferior se accede desde la superior, por una pequeña sima en rampa

    En el vestíbulo, la zona más próxima a la entrada, se descubrieron tres hogares, uno de los cuales presentaba anexo un importante cenizal cuya cota de base hace sospechar la presencia de un depósito excavado para el vaciado y limpieza del hogar.

    Quizá lo más interesante de estas estructuras sea su disposición, prácticamente en línea y a la misma profundidad, que sugiere una barrera para aislar la zona habitada del frío.

    Además, apareció una estructura formada por piedras a modo de murete curvo que une una gran roca y el extremo del bloque central, y parece delimitar una zona determinada.

    También se descubrieron restos de piezas cerámicas campaniformes que presentan una relativa variedad en cuanto a formas y decoraciones.

    Entre ellas, destaca los restos de un gran vaso contenedor de tipo campaniforme de perfil globular y cuello cerrado, con las superficies interior y exterior perfectamente espatuladas y decoración de tipo Ciempozuelos, una pieza típica de contextos campaniformes domésticos.

    Mediría más de 50 cm de altura, se realizó con pasta muy depurada y con una gran calidad técnica. Aparecieron también fragmentos de al menos otros 4 recipientes campaniformes, todos ellos de tipo inciso, restos líticos (un raspador y un posible diente de hoz) y varias piezas óseas (dos punzones, un par de incisivos de suido y un fragmento de cuenta con incisiones cruzadas).

    Montes y Martínez consideran que el gran vaso cerámico campaniforme podría tener una funcionalidad de carácter ritual, debido a la gran calidad en su confección y decoración, a modo de vajilla fina de grandes dimensiones.

    Opinan que tal vez podría tener alguna relación con rituales funerarios ya que entre los restos óseos se han recuperado un maxilar y una clavícula humana muy cerca del lugar donde se han encontrado mayor número de fragmentos de esta pieza cerámica, y junto al murete de piedras.

    Consideran, además, que se trata de un contenedor de líquidos, de ahí la boca y cuello cerrados y el esmerado tratamiento de las paredes (en especial, las internas) tratando de reducir la porosidad del recipiente.

    Falta el análisis de los restos adheridos para saber si contuvo cerveza, gachas, alimentos vegetales, animales, etc.

    En relación al uso de la cueva, los directores de la excavación se plantean que pudiera ser un lugar de habitación o que el yacimiento fuera un taller de confección cerámica.

    De ser así, los análisis comparativos de las muestras de arcilla recogidas en la cueva y de las pastas de las cerámicas deberán aportar un foco de luz en este sentido.

    Esta hipótesis nace por la existencia de gran cantidad de arcilla decantada en el interior de la cavidad, y de una depresión en el suelo que podría haber servido como zona de aprovisionamiento de arcillas, en la zona más próxima a la boca de la cueva (a donde todavía llega la luz natural).

    Además, parece desmesurado el número de piezas cerámicas aparecidas frente a los escasísimos útiles líticos y óseos. Desde el vestíbulo, a través de una pendiente, se accede a la sala final con suelo ascendente.

    Desde las primeras noticias, apuntadas por I. Barandiarán, y retomadas en 2001 por el equipo de Lourdes Montes, existía el conocimiento de que existían varios paneles con una serie de grabados, que finalmente fueron identificados como marcas realizadas por las zarpas de un oso.

    Excavación

    Citada en 1973 por I. Barandiarán.

    Prospección y sondeos preliminares: 2001 (Cuchí, Villarroel, Domingo y Montes)

    Sondeo: 2003.

    Cerramiento: 2005

    Directores: Lourdes Montes y Manuel Martínez Bea.

    Primera campaña de excavación: 2006

    Segunda campaña de excavación: 2007. Financiado por la Dirección General de Patrimonio de la DGA.