Sobrarbe en otoño es pura magia. Bosques dorados, cascadas de cuento, senderos tranquilos, jornadas micológicas y festivales para disfrutar del paisaje, la gastronomía y el buen ambiente.
de nieve y hielo
en las estaciones francesas
puros y salvajes
Tresmiles invernales y Caras Norte
Nieve y diversión para todos
El invierno en Sobrarbe ofrece los paisajes más bestias y espectaculares del Pirineo, ideales para quienes buscan montaña en su estado más puro. Las cumbres y tresmiles invernales, sus glaciares y caras norte son un gran atractivo para el alpinismo, mientras que las cascadas heladas permiten disfrutar de la escalada en hielo en algunos de los rincones más salvajes de la comarca.
La nieve convierte también los valles en un territorio perfecto para el esquí nórdico y el esquí de montaña, con itinerarios que atraviesan bosques, palas y collados con grandes panorámicas. Además, la cercanía de las magníficas estaciones de esquí francesas amplía la oferta para los amantes del esquí alpino.
Identidad y fiesta
Chiretas de Sobrarbe
Museo Etnográfico de San Chuan de Plan
Originalidad y tradición
en Aínsa-Sobrarbe
Para combatir el frío del invierno nada mejor que el calor y la tranquilidad de los pueblos, visitando sus museos y centros expositivos abiertos todo el año, y deleitarse con su estupenda gastronomía como las típicas chiretas o «carne del país» a la brasa.
Además, nada como vivir las tradiciones ancestrales de Sobrarbe como las Hogueras de Invierno, que celebran la luz en las noches más frías, o los Carnavales pirenaicos, rituales que anuncian simbólicamente el final del invierno en un frenesí de personajes sorprendentes, música y color que dan la bienvenida a la primavera.